La Capilla de San Felipe de Jesús

Desde la Fe

La Capilla de San Felipe de Jesús se terminó en la primera etapa constructiva de la Catedral, en 1615; su bóveda fue cerrada en piedra de cantera con nervaduras al estilo gótico, ya que es una de las techumbres más antiguas del templo.

En 1638 fue dedicada al culto para la veneración del entonces beato Felipe de Jesús, y actualmente comparten esta capilla tres primeros y muy importantes personajes de la historia de América: san Felipe de Jesús, primer santo mexicano; santa Rosa de Santa María (santa Rosa de Lima), primera santa de América, y don Agustín Cosme Damián de Iturbide y Aramburu, primer emperador de México.

El 5 de febrero de 1597, san Felipe fue martirizado en Nagasaki, Japón, junto con un grupo de 26 compañeros.

En 1628, durante las fiestas de beatificación, la propia madre de Felipe estuvo presente en la Misa que se celebró en la Catedral Metropolitana de México, donde se le asignó un sitio en el presbiterio. Tuvo el privilegio de ver cómo su hijo era elevado a los altares.

El retablo central de la capilla es de estilo barroco anástilo del siglo XVIII; tiene un nicho al centro en forma de cruz, la imagen en talla y estofado del protomártir, y contiene pinturas con escenas de su vida, enmarcadas con ángeles que portan palmas, como símbolo del martirio que sufrió.

En las pinturas se destaca el prendimiento del santo, su muerte en la cruz y su descendimiento, donde queda claro el sentido cristológico que tienen todos los acontecimientos.

El mensaje simbólico del retablo promueve a la reflexión del martirio en la cruz, y para complementar la idea, acompañan a san Felipe, los santos Pedro y Andrés, dos apóstoles de Cristo muertos también en la cruz.

El retablo lateral, el de la izquierda, está dedicado a santa Rosa de Lima, patrona de América y protectora de la ciudad de México.

A finales del año 2001, el cardenal Norberto Rivera Carrera, en representación de la Arquidiócesis de México, recibió las reliquias de san Felipe de Jesús, que en ese momento se encontraban bajo la custodia de una familia, pero fue hasta el 5 de febrero del 2002, durante la fiesta del 405 aniversario de su martirio, que las reliquias fueron acogidas en la Catedral de México y colocadas en la capilla  para su veneración.

De igual manera, el 1 de noviembre de 2006, autoridades civiles y eclesiásticas dieron por concluida la restauración de los retablos de la Capilla de San Felipe, realizada por el programa de conservación del Consejo Nacional Adopte una Obra de Arte, AC.

Pila bautismal de san Felipe

Justo frente a la capilla se encuentra una pila en la que se dice fue bautizado el niño Felipe de las Casas hacia el año 1572; está labrada en piedra volcánica, y según especialistas, ésta podría ser una de las primeras pilas utilizadas en la Nueva España, puesto que carece de ornamentos o motivos religiosos que sinteticen la incipiente evangelización que realizaban los peninsulares en los indios novohispanos.

El simbolismo de esta pila bautismal en la Catedral de México es de gran relevancia, pues alude al sacramento del Bautismo, con el cual el primer santo de México ingresó a la Iglesia de Jesucristo y dio al Pueblo de Dios peregrino en el continente americano su primer santo.

En la parte superior de la reja que cubre la pila, se lee: “En esta pila fue bautizado el glorioso mártir San Felipe de Jesús, natural de esta muy noble y leal ciudad de México. Se reedificó el año de 1798”.

El 5 de febrero de todos los años, en la Catedral de México se reparte agua bendita tomada de la pila bautismal de san Felipe de Jesús.

Localización: Lado izquierdo del Altar de los Reyes, cerca de la puerta poniente de la Catedral de México.