1.2.5 El Arquitecto Autor de la Catedral de México1

Toussaint, La Catedral de México, Porrúa, México, 1973, págs. 31-32.

Mucho se ha discutido acerca del nombre de quién debe ser considerado como autor de la Catedral de México. Debemos tener presente el concepto de autor de un edificio. En la época colonial, el primer paso para edificar un monumento estaba radicado en la confección de la traza. La traza es el plano, así se trate de una pequeña capilla como de una ciudad. Es de la traza de lo que depende todo el monumento. La traza determina cómo han de ser los muros, los soportes y, en consecuencia, la techumbre. Pueden ocurrir ciertas variaciones más tarde, pero la traza es lo que da el carácter, la época, el estilo al monumento.

Las discusiones acerca del autor de la catedral de México provienen, por otra parte, del desconocimiento de quienes formaron la traza, y por la otra, del significado de la misma palabra. En la actualidad podemos, afortunadamente, aclarar todo lo relativo a ello.

Es necesario, rompiendo el orden cronológico, adelantarnos un tanto a nuestra historia para dilucidar este punto; en 1612 llegó como virrey a México el marqués de Guadalcázar, con instrucciones terminantes para activar la construcción de la catedral, informando del estado en que se hallaba la obra y remitiendo a la Corte traza y montea de la misma. La montea fue ejecutada por el maestro mayor de la obra, Alonso Pérez de Castañeda. Debe observarse que Pérez de Castañeda no envía un proyecto original para la catedral, sino un dibujo de lo que él creía debía construirse para terminar lo que se había comenzado.

Vistos informe y montea, el rey Felipe III ordenó a su arquitecto Juan Gómez de Mora que dibujase una nueva montea que remitió a México, con orden al virrey para que reuniese personas inteligentes en arquitectura a fin de que decidieran según cuál proyecto debía de continuarse la obra. En la misma cédula ordenaba el rey que se nombrase a un oidor por superintendente, a fin de que vigilase la fábrica y diera cuenta de sus adelantos.

La junta tuvo lugar el 19 de mayo de 1616 y el acta que se levantó con motivo de ella aclara de modo evidente quién fue el autor del plano primitivo de la Catedral, así como el de su alzado.2

Dice en lo fundamental el documento que, verificada la junta que se ordena, a la que concurrieron las autoridades del virreinato, Alonso Martínez López, maestro mayor de la dicha obra y Alonso Pérez de Castañeda, tuvieron muchas conferencias para estudiar "las dificultades que se ofrecieren en la dicha obra para su prosecución, perpetuidad, firmeza y menos Costo y entendimiento que las que había no se podían remediar por haber sido causadas desde su principio en su planta a que tuvieron atención Claudio de Arciniega y todos los demás maestros que han tenido a cargo la dicha obra como quien renta la cosa presente por la flaqueza y debilidad de la tierra y los cimientos no ser firmes por estar fundada sobre agua y visto y tratado todo decidieron los dichos señores visorrey, presidente y oidores de parecer que la dicha obra se vaya prosiguiendo en la forma que está mandada por esta real audiencia, por la traza del dicho Claudio de Arciniega y modelo de Juan Miguel de Agüero, teniendo atención a que muy de ordinario se visite y que no se altere ni haga cosa nueva sin consulta y parecer de esta real audiencia y de maestros alarifes".

Por esta acta se aclara de modo indubitable quiénes son los autores de la actual Catedral de México. La traza, o sea el plano, se debió a Claudio de Arciniega; el alzado a Juan Miguel de Agüero, que Labia sido el arquitecto que construyó la catedral de Mérida. Que Arciniega fue el autor del plano de la catedral es evidente, pues fechado en el año de 1567 encontramos este documento en el archivo del templo: "Digo yo el doctor don Sancho Sánchez (de Muñón) maestrescuela de esta iglesia, etc. iten llevo las trazas de la iglesia nueba y bieja con sus declaraciones hechas hechas (sic) por clabdio de arciniega para hazer demostración deltas guando sea necesario y los señores del Consejo de Indias las quisieren..."3 Con el acta descubierta por el padre Cuevas y este pequeño documento se aclara perfectamente quiénes fueron los autores de la traza y del alzado de la Catedral de México. El autor de la traza fue Claudio de Arciniega; la habla hecho desde antes de 1567, puesto que en esa fecha la lleva el doctor Sancho Sánchez de Muñón a España, antes de la famosa primera piedra de 1573. En cuanto al alzado, o se habla perdido el de Claudio de Arciniega o no había parecido bastante bueno; el hecho es que la junta aprueba el de Juan Miguel de Aüero. Como se recordará, el proyecto aprobado en un principio llevaba techos de madera al modo mudéjar para el templo. El que es definitivamente aceptado en la famosa junta de 1616 lleva cubiertas de bóvedas y cúpula en el crucero. Agüero fue el autor de esta importantísima modificación.4

No sabemos cuándo estuvo en la capital del virreinato Agüero para hacer el proyecto de la Catedral, pero seguramente fue después de haber concluido la catedral de Mérida, acaso a la muerte de Claudio de Arciniega, que no pudo terminar el edificio según sus proyectos; entonces seria llamado Agüero a fin de que pudiese dar una idea de cómo debía concluirse. Sobre tales proyectos primitivos la obra se va desarrollando y no es posible ya variarla. Pueden haber cambiado ciertos detalles, así en la construcción como en las formas, pero la idea original se halla trazada ya y debe reverenciarse a estos hombres ignorados hasta hoy, como los autores de tan magnífico templo. Como ha podido verse, el proyecto de Juan Gómez de Mora no influyó en absoluto en la obra de la Catedral. Los autores que, fundándose en el prestigio de un arquitecto del rey creen que él haya sido el autor de nuestra Catedral, se basan más en un espíritu de adulación y vanagloria que en lo que constituye la verdadera gloria, o sea la verdad.

1 Toussaint, La Catedral de México, Porrúa, México, 1973, págs. 31-32.
2 Descubrió este documento el Padre Cuevas, S. J., en el archivo General de Indias y lo publicó en su Historia de la Iglesia en México, tomo III, pág. 551. Es de tal importancia para la historia del templo metropolitano, que lo reproducimos integro en el Apéndice, sin hacernos responsables ni de la paleografía, ni de la ortografía con la que esta copiado.
3 A. C. M. Cab., lib. XIV, firmado a 22 de marzo de 1567. Es indudable que se trata del primer proyecto de la catedral. Pero eso no invalida nuestras consideraciones.
4 Puede verse en el apéndice la nómina de los artífices que colaboraron de la construcción de la Catedral de México.