¿Sabes?1

¿Qué es una Diócesis? 

Es el distrito o territorio cristiano en que tiene y ejerce jurisdicción eclesiástica un prelado: arzobispo, obispo, etc. El nombre proviene de tiempos de los romanos, ya que se le designaba el nombre de diócesis a las divisiones administrativas posteriores al siglo III. Un templo pertenece a una parroquia. Varias parroquias agrupadas suelen pertenecer a un decanato, los cuales agrupados pertenecen a una diócesis. Las diócesis se pueden agrupar, a su vez, en provincias eclesiásticas, a la cabeza de las cuales se halla una arquidiócesis.

El término diócesis es definido en el Código de Derecho Canónico en el canon 369: 

“La diócesis es una porción del pueblo de Dios, cuyo cuidado pastoral se encomienda al Obispo con la cooperación del presbiterio, de manera que, unida a su pastor y congregada por él en el Espíritu Santo mediante el Evangelio y la Eucaristía, constituya una Iglesia particular, en la cual verdaderamente está presente y actúa la Iglesia de Cristo una santa, católica y apostólica”.

¿Qué es una Arquidiócesis (Primada)?

En la Iglesia Católica de rito romano la arquidiócesis (archi- y arqui- provienen del griego y significan “ser el primero”) es una diócesis con un rango superior a las convencionales. El título es un nombre honorífico y de él se deduce que el obispo titular sea denominado arzobispo. 

El título de “Arquidiócesis” lo da la Santa Sede y existen numerosas razones para ello. Las más importantes son: La diócesis tiene una larga tradición histórica, ó la diócesis tiene por territorio una importante región urbana de un país. Por lógica, el obispo recibe el título de arzobispo y éste constituye un cuerpo administrativo que dirige la labor eclesial de la archidiócesis. 

La arquidiócesis suele presidir sobre un grupo de diócesis de una región, las cuales son conocidas como "sufragáneas", pero la incidencia del arzobispo en la vida de dichas diócesis es más de preeminencia que de injerencia. No todas las archidiócesis tienen diócesis sufragáneas. De las 629 arquidiócesis existentes en septiembre de 2011, 547 son metropolitanas. Las arquidiócesis metropolitanas fueron creadas en el siglo V en la capital de cada provincia del Imperio romano, siendo su jefe un arzobispo metropolitano. Cada arquidiócesis metropolitana es cabeza de una provincia eclesiástica, la cual comprende normalmente otras jurisdicciones, llamadas sufragáneas de la arquidiócesis metropolitana. En la Iglesia Católica Romana, el término “Arquidiócesis Primada” se encuentra, generalmente, en los países con una larga tradición católica. Actualmente es un título puramente simbólico desprovisto de toda jurisdicción. Este se concede típicamente en una de las Arquidiócesis más viejas de un país. 

¿Qué es una Catedral?

Es un templo cristiano, donde tiene sede o cátedra el obispo, siendo así la iglesia principal de cada diócesis o Iglesia particular. La sede o cátedra episcopal es el lugar desde donde cada obispo preside la comunidad cristiana, enseñando la vida de fe y la doctrina de la Iglesia.

Las catedrales surgieron como una nueva construcción, o como evolución de una primigenia iglesia monacal elevada al estatus de sede del obispo. Las actividades misioneras, el poder eclesiástico y las cuestiones demográficas son las que han ido determinando qué iglesias merecían y merecen el título de catedral, al mismo tiempo que surgían, se fusionaban o suprimían las diferentes diócesis.

En un principio, la iglesia sede del obispo y cabeza de las demás iglesias de la diócesis no tuvo una tipología especial. Durante los primeros siglos del Cristianismo y el medievo (siglos IV al XI) las catedrales no se diferenciaban demasiado de otros centros de culto, como las iglesias monacales o los templos dedicados a los mártires. Es a partir del siglo XI cuando la catedral va adquiriendo una configuración y unas dimensiones que la diferencian de los demás templos. Esto tuvo su momento álgido durante los siglos XIII, XIV, XV y parte del XVI, coincidiendo con el surgimiento del arte Gótico. En esa época, las catedrales adquirieron, además de la característica que las define, que es ser sede episcopal, otras connotaciones en las que intervenían la imagen y el prestigio de las ciudades en las que se construían, determinando una verdadera carrera por hacer de estos templos edificios grandiosos y monumentales. Posteriormente, la aparición de la Reforma protestante y otra serie de factores determinaron que las catedrales fueran moderando su tamaño y su magnificencia, aunque continuaron siendo edificios señeros e imponentes, adaptándose a los cambios de gusto y a los diferentes estilos artísticos.

Uno de los primeros usos del término Ecclesia Cathedralis aparece en las actas del Concilio de Tarragona de 516. Otro nombre para una catedral es Ecclesia Mater, que hace hincapié en la función de madre que dicha iglesia tiene respecto a las demás de la diócesis. Por ser la más importante, también se la conocía como Ecclesia Major.

¿Qué es el Cabildo Catedralicio?

Es un colegio de clérigos instituido para ayudar al obispo (o arzobispo) con su consejo y, en caso de quedar vacante la sede episcopal, suplirlo en el gobierno de la diócesis o de arquidiócesis. Su creación y disolución es facultad del Papa. Los cabildos se componen de canónigo y dignidades y pueden ser numerados (dotados de prebendas fijas) y no numerados (el número de canónigos lo señala el obispo según las rentas).

Su origen se remonta a mediados del siglo XI y sus contenidos quedan claramente delimitados en el siglo XIII, esto es, ayudar al obispo en el gobierno de la diócesis, suplirlo cuando fuera menester, elegir al sucesor, atender el culto en la catedral, etc. El cabildo se sostenía mediante la mensa capitular, formada por toda clase de bienes, en su mayoría de donación real, y con los diezmos como ingreso principal. Las donaciones de los fieles (fundación de obras pías, misas, donativos, ayudas, etc.) también contribuían a su sostenimiento.

Los componentes de los cabildos aumentan desde la baja Edad Media hasta alcanzar su configuración más plena en la Edad Moderna. El volumen de miembros dependía en gran parte de la cuantía de las rentas del cabildo, y se distribuían en tres niveles: 1. Dignidades. 2. Canonicatos. 3. Porcioneros o racioneros.

La regulación de la vida capitular se hizo desde su creación mediante constituciones y ordenanzas, pero cuando realmente se reglamenta es después del Concilio de Trento. A las reuniones colegiadas- llamadas juntas y cabildos- de los capitulares compete el buen gobierno de la catedral. Presididas inicialmente por el prelado y, más tarde, por el Deán, tales reuniones podían ser extraordinarias y ordinarias y éstas, de dos clases a su vez: plenos o plenarias, a las que asistían todos, y de dignidades y canónigos, que eran las más corrientes.

1 Tomados de Wikipedia, la Enciclopedia Libre.