2.7 El Coro de la Catedral1

Toussaint, La Catedral de México, Porrúa, México, 1973, págs. 101-102.

La primitiva Catedral de México debe haber tenido un coro bastante humilde. Sin embargo, por los documentos que poseemos se puede conjeturar que ese coro ocupaba el mismo sitio que ocupan los coros en las grandes catedrales de España, es decir, en la nave principal, cerrando varios tramos de ella inmediatos a la puerta de los pies de la iglesia y que en el espacio así delimitado se formó la sillería necesaria para albergar a los canónigos en las ceremonias inherentes al coro. Hemos visto ya algunas informaciones acerca del primer coro de la catedral vieja. También hemos reseñado cómo en 1585, cuando el templo fue reparado íntegramente con motivo del tercer concilio provincial mexicano, se construyó un coro nuevo cuyas sillas deben haber sido magníficas dada la época en que se edificaba, de estilo renacentista, del que fueron autores el escultor Juan Montaña y el ensamblador Adrián Suster.

Derribada la catedral antigua en 1628, no sabemos qué suerte haya corrido el coro de este viejo templo. La catedral nueva no estaba en posibilidad de que en ella se reconstruyese el antiguo coro. Lo más probable es que se haya hecho uno provisional en alguna parte que no conocemos.

Concluida en su arquitectura la catedral nueva, era necesario edificarle un coro que estuviese de acuerdo con la suntuosidad del nuevo templo metropolitano. Posterior fue, y con mucho, a las obras del altar mayor que antes hemos reseñado. Así, no fue sino en enero de 1695 cuando se propuso en el Cabildo de la santa iglesia que se edificase un nuevo coro. Para lograr tal objeto el Cabildo organizó un concurso, como era costumbre en aquella época, para que los maestros escultores y entalladores presentasen. Sus proyectos y posturas para realizar la obra. El edicto que convocó a dichos artífices fue dado con fecha de enero 28 de 1695.2 Varios maestros presentaron proyectos para la misma sillería, como Tomás Juárez y Joaquín Rendón, pero el remate se hizo en Juan de Rojas, a quien se le libraron dos mil pesos para empezar la obra.

Es la sillería de la Catedral de México obra muy notable del arte barroco que florecía a la sazón en el mundo. Claro es que no puede comparársele con obras similares que existen en las grandes catedrales españolas. Tan es así, que el propio Cabildo de la Catedral de México propuso a los frailes del convento de San Agustín adquirir la sillería que habían labrado para su coro, dándoles cien mil pesos de ganancia. El hecho de que esta sillería sea menos rica de lo que sería de desearse, estriba en las condiciones pecuniarias que el Cabildo de México impuso para esta obra, pero no a la incapacidad de los artífices para realizar obras más suntuosas. Considerado como es el coro de la Catedral de México, resulta bastante decoroso dentro del estilo que se observa en sus demás partes.

Consta de dos hileras de sitiales. Los altos, separados por columnillas salomónicas rodeadas de vides, ostentan en cada intercolumnio una escultura de medio relieve que aparece dorada sobre el fondo del color natural de la madera. No sabemos si este dorado Sea contemporáneo de la hechura del coro o se le haya añadido más tarde. Casi nos inclinamos a creer esto último, pues no se encuentran obras de la época colonial que presentasen ese contraste dorado con la madera original, Se usaba el estofado, más de acuerdo con el espíritu realista español, que no está decoración un tanto moderna.

El muro que cierra el coro por el lado del altar del Perdón se halla cubierto, en su remate, por una bella pintura de tonos azulosos que recuerdan al Greco, la cual representa "El Apocalipsis". Fue autor de esta gran tela Juan Correa y su conclusión se efectuó antes de que estuviese esculpida la sillería, pues por un testimonio expedido el 20 de junio de 1684, se ordena "que los jueces hacedores paguen a Juan Correa Maestro de pintor el costo y precio de los dos lienzos que pintó para el frontispicio del Coro".3

1 Toussaint, La Catedral de México, Porrúa, México, 1973, págs. 101-102.
2 Catedral Metropolitana, Sillería del Coro, por Enrique A. Cervantes, México, 1936, anexo 2.
3 A. C. M., Legajo de papeles sueltos.