2.8 Crujía de la Catedral1

Toussaint, La Catedral de México, Porrúa, México, 1973, págs. 115.

Se designa así en las catedrales españolas el pasillo limitado con balaustradas que conduce del coro al presbiterio. Arquitectónicamente viene a ser un defecto, pues interrumpe la gran visión que el templo debe producir en su integridad. Es necesario, empero, para las ceremonias del ritual que deben celebrarse en estas catedrales. En las de la Nueva España existen, cuando se trata de grandes templos construidos exprofeso para su máxima categoría.

La crujía de la Catedral de México está constituida por una suntuosa balaustrada de bronce que, de trecho en trecho, presenta ángeles fundidos y cincelados en la misma materia, que sostienen hacheros. Todos los cronistas del templo afirman que dicha crujía fue mandada hacer a China como la reja de coro y es de los mismos metales ricos que aquélla. Sin embargo, el archivo del templo nos enseña que fue trabajada en México por don José de Lemus, maestro de latonero y cobrero con tienda en la calle de Tacuba. Fue realizada a partir de 1743 y había costado hasta ese año dieciocho mil pesos, que se le entregaron en tres partidas los días 13 de julio, 17 de septiembre y 5 de diciembre.2 Según los inventarios del templo, Lemus terminó la obra en 1745. Es de admirarse la perfección técnica de este trabajo, que ha permitido suponer que había sido realizada en Asia, por considerársele no inferior al trabajo de la reja del coro.

1 Toussaint, La Catedral de México, Porrúa, México, 1973, págs. 115.
2 A. C. M., tomo Historia. l.