2.13.1 El Arte Gótico

El más antiguo de los estilos que encontramos en la Catedral es el llamado "Gótico", término acuñado por los humanistas del Renacimiento para despreciar el "arte de los Godos", hoy los franceses, y a pesar de los esfuerzos por cambiar el término, éste quedó ya en la memoria de los siglos.

El arte gótico se suele dividir en tres etapas que abarcan del siglo XI hasta finales del siglo XV. Del primer período llamado "gótico primitivo" tenemos como ejemplo la Catedral de Notre Dame en París (a. 1163); del segundo que es llamado "gótico pleno" tenemos como ejemplo la Catedral de Chartres (a. 1250), y del tercer período, llamado "gótico tardío" tenemos como ejemplo la Capilla Real en el Colegio de Cambridge (a. 1515).

Como características propias del arte gótico, tenemos la utilización de la forma ojival (en forma de hoja); las nervaduras en las bóvedas y columnas y el uso de los rosetones (vitrales circulares multicolores). El gótico, como todo arte, refleja los valores del espíritu de la época, así, en la Edad Media privaba una espiritualidad dirigida "hacia arriba", es decir, hacia la altura donde se encuentra Dios, de ahí que el hombre debía "mirar a las alturas" más que a las realidades de la tierra, de aquí las naves altísimas, las ojivas de arcos, naves y vitrales que terminan en punta, y que invitaban a dirigirse hacia lo alto, donde se encontraban los verdaderos valores.

El interior de las catedrales góticas eran más bien obscuras, como invitando a la meditación, a la oración, y a la interioridad. El gótico va desapareciendo hacia el siglo XV, y sin embargo, la portentosa creatividad del hombre gótico, aún hoy causa una profunda admiración, que ciertamente influyó no sólo en Francia, sino en toda Europa, incluyendo a España, por donde nos llega el arte Gótico.

Cuando se inició la construcción de la Catedral de México, el gótico estaba ya en sus últimas etapas, dando el paso a nuevas y distintas concepciones arquitectónicas y artísticas en general, sin embargo, la Catedral tiene también alguna pincelada del gótico como las dos maravillosas bóvedas de la Sacristía que llevan las nervaduras y terceletes propios del gótico, lo mismo dígase de las bóvedas que cubren la Sala Capitular, gemela de la Sacristía y que forman, junto con el ábside del hoy Altar de los Reyes, las construcciones catedralicias más antiguas, aunque no existen los rosetones.