Ilmo. Sr. D. Alonso Fernández de Bonilla1

(1592 - 1596)
IV
Ocupa el cuarto lugar en la galería de retratos de los Ilmos. Sres. arzobispos de México existente en la catedral de esta ciudad, el del distinguido sacerdote cuyo nombre aparece al frente de estas líneas, aunque no llegó á gobernar la arquidiócesis mexicana para la que había sido electo. Suprimir su biografía en esta obra fundándonos en la circunstancia de no haber desempeñado un solo día la misión que se le impusiera, seria hasta cierto punto disculpable; mas no queremos interrumpir el orden establecido en cuántos libros se hallan consignados los nombres y apuntamientos biográficos de los jefes de la metropolitana, ni mucho menos ofrecer trunca la serie de láminas que embellecen estas páginas, y en cuyas láminas nos hemos propuesto seguir la colección de retratos á que hemos aludido antes.

El Ilmo. SR. D. ALONSO FERNÁNDEZ DE BONILLA, á quien cupo la honra de que se le nombrase sucesor del ilustre prelado de quien acabamos de hablar, nació en la ciudad de Córdoba. Ni la fecha de su nacimiento, ni los estudios que hizo, ni nada de lo que interesaría saber con respecto á la vida del SR. D. ALONSO FERNÁNDEZ DE BONILLA en los años que precedieron á su venida á México, se halla consignado en ninguna de las obras que hemos consultado al escribir la presente. La primera noticia que hayamos es la de que al venir el Sr. Moya de Contreras á establecer la Inquisición, le trajo en su compañía, y que tomó posesión del cargo de inquisidor el día 8 de Abril de 1583.

Más tarde, aparece que fue nombrado Deán de la catedral de México y que tal carácter tenía cuando fue nombrado para reemplazar al Sr. Moya1 en el tribunal del Santo Oficio. Acaso en virtud de los informes del mismo prelado que acabamos de nombrar, el rey Felipe II presentó al SR. D. ALONSO FERNÁNDEZ DE BONILLA para el obispado de la Nueva Galicia (Guadalajara) en sustitución del octavo prelado de aquella iglesia, el Illmo. Sr. Fr. Pedro Suarez de Escobar que murió t u el mismo año, antes de consagrarse.

Si llegó á tomar posesión del gobierno de aquella iglesia y en ella huso alguna obra digna de especial recuerdo, es cosa que no sabemos, pues ninguno de sus biógrafos, ni en crónica alguna liemos encontrado noticias, ó referencias sobre este punto. No tememos incurrir en un error, al creer que tuvo oportunidad de hacer patentes su ilustración y buenas dotes, fundándonos en lo que vamos á exponer.

Aunque el Sr. Lorenzana en la Serie de los lllmos. Sres. obispos de la Santa Iglesia de Guadalajara dice refiriéndose al SR. D. ALONSO FERNÁNDEZ DE BONILLA: "Obispo de la Nueva Galicia, de donde fue enviado por visitador etc." pudiendo deducirse que sí llegó á ocupar aquella silla episcopal, Gil González Dávila en su obra tantas veces citada dice: "Felipe II le presentó por obispo de la Nueva Galicia y visitador de la Real hacienda de Lima;" y como consta que este último empleo lo desempeñó con singular acierto, nos parece cuerdo suponer que por la urgencia y gravedad que envolvía el segundo, partió para España, en cumplimiento del real mandato, reservando para más tarde la toma de posesión de su obispado.
Además, el mismo Sr. Lorenzana, en la Serie de los Illmos. Sres. arzobispos de México, al llegar al cuarto, al SR. D. ALONSO FERNÁNDEZ DE BONILLA dice: "Fue nombrado por visitador general del reino del Perú, y concluida su comisión con singular acierto, le presentó el Sr. Felipe II para este arzobispado en 15 de Marzo de 1592." Si pues en 1583 tomó posesión de la plaza de inquisidor, y luego fue llamado á la corte, y de ella enviado al Perú, ¿podrá creerse que en tan breve espacio de tiempo hubiese tornado á México, ocupado la silla episcopal de Guadalajara, y vuelto nuevamente á España?

Como quiera que sea, debemos detenemos en este punto. En el mismo año de 1592, á 28 de Agosto, el monarca le mandó que pasase á la ciudad de Quito con el fin de sosegarla, pues se hallaba alterada por el tributo de las alcabalas que el rey les quería cargar. Cuatro años empleó en tan ardua comisión, y aunque se había ya consagrado, apenas fue electo con ánimo de venir á gobernar su arzobispado, sorprendióle la muelle en Lima en 1596, y fue sepultado en la metropolitana de aquella corte.

Según Torquemada, el SR. D. ALONSO FERNÁNDEZ DE BONILLA nombró gobernador de su arzobispado al arcediano de la catedral de México D. Juan Cervantes, quien desempeñó el empleo hasta que se declaró la sede vacante. Por este imperfectísimo bosquejo biográfico, podrá comprender el lector las dificultades con que el autor de esta obra tiene que luchar en la prosecución de sus trabajos. Cuando los sucesos de la vida de los prelados mexicanos no se encuentran ligados á la historia general del país, se hace verdaderamente imposible encontrar en las crónicas religiosas los datos que son indispensables para la formación de una biografía. Afortunadamente, en el caso que nos ocupa no hay que resentir perjuicios de consideración en lo que toca al plan de esta obra; pues no habiendo gobernado nuestra Iglesia el SR. D. ALONSO FERNÁNDEZ DE BONILLA, hay motivo para lamentar la falta de mejores y más completas noticias.

1 Sosa, Francisco. El Episcopado Mexicano, Editorial Innovación, México, 1978 (original de 1877), págs. 41-42.